"Acabó por botar la lágrima, sintiéndose más solo que un perro. No se cansó de considerar a mi mamá como el gran error (¡no amor!) de su vida. Que él hubiera seguido estudiando, que chance y hubiera conocido a una novia a su nivel con la que sí se hubiera casado formalmente, se hubiera recibido de algo y hubiera sido muy feliz. ¡Hubiera! Pero desgraciadamente mi mamá se le atraviesa y se preña de mí. No lo dijo así pero lo dio a entender. O sea que yo, con mi pinche desesperación por nacer vine a este globo terráqueo y le desbaraté sus planes. ¡Órale! Si de por sí mi autoestima siempre ha estado por los suelos, esa vez se hundió hasta el fondo de la Tierra."
"Mi mamá ya andaba con los dolores del parto y no contaba con una cobija siquiera para envolver al futuro ciudadano. Según los pronósticos de mi papá, era segurísimo que fuera niña, dado que con mi hermana y conmigo había errado la puntería de concebir un bebé a su imagen y semejanza, es decir, borracho y desobligado. Por eso mismo, y porque siempre fue muy desidioso, un día por no dejar le llevo a mi mamá unos retazos de manta para que hiciera unos pañales. No se le ocurrió que una mujer embarazada necesita la atención de un cuate vestido de blanco llamado médico y ser atendida en un edificio llamado sanatorio. Pensaba mi abusado papi que una mujer se alivia en cualquier rincón oscuro y telarañiento como las perras, como ya había sucedido cuando nacimos nosotras. Solo se preocupó de ir por la partera a las cuatro de la mañana, cuando mi mamá estaba al grito loco. y eso porque mi abuelita lo fue a sacar a medio chachalaco de la casa del Gordo y lo obligó a saldar el desliz que nueve meses atrás había cometido.
"Mi mamá ya andaba con los dolores del parto y no contaba con una cobija siquiera para envolver al futuro ciudadano. Según los pronósticos de mi papá, era segurísimo que fuera niña, dado que con mi hermana y conmigo había errado la puntería de concebir un bebé a su imagen y semejanza, es decir, borracho y desobligado. Por eso mismo, y porque siempre fue muy desidioso, un día por no dejar le llevo a mi mamá unos retazos de manta para que hiciera unos pañales. No se le ocurrió que una mujer embarazada necesita la atención de un cuate vestido de blanco llamado médico y ser atendida en un edificio llamado sanatorio. Pensaba mi abusado papi que una mujer se alivia en cualquier rincón oscuro y telarañiento como las perras, como ya había sucedido cuando nacimos nosotras. Solo se preocupó de ir por la partera a las cuatro de la mañana, cuando mi mamá estaba al grito loco. y eso porque mi abuelita lo fue a sacar a medio chachalaco de la casa del Gordo y lo obligó a saldar el desliz que nueve meses atrás había cometido.
-¿Qué fue?-oí a mi papá
-Varón -oí a la partera
-Varón -oí a la partera
Oh, desilusión para mí. En cambio para mi papá fue como haberse sacado el premio mayor del Melate. Daba chicos saltotes de campeón olímpico.
Solo porque a la naturaleza se le antojó colgarle a mi hermanito unos huesos de aguacate, mi papá lo prefirió a nosotras, a las que la naturaleza gacha nos partió la madre al hacernos una alcancía allí abajo."
Solo porque a la naturaleza se le antojó colgarle a mi hermanito unos huesos de aguacate, mi papá lo prefirió a nosotras, a las que la naturaleza gacha nos partió la madre al hacernos una alcancía allí abajo."
"Soy una mujer muy luchadora por las cosas en las que creo,
aunque también tengo momento de profunda inseguridad,
de profunda tristeza"
Fragmento del libro "El ritual de la banda" de Fidencio González Montes.

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