lunes, 21 de septiembre de 2015
"Como todo padre autoritario, a su miedo respondería con más amenazas, y si los regaños no eran suficientes vendrían entonces los golpes, los palos, los castigos. Y si la policía y los toletes no eran bastantes para devolver a los muchachos a sus casas a ver la televisión, entonces había que sacar a los duros. Había que sacar de los cuarteles al ejército. Había que sacar a las calles a los mejores agentes, a los servicios secretos, a los duros de los duros para contener a los estudiantes."
Fragmentos de "1968: Todos los culpables" de Jacinto Rodríguez Minguía.
"Llega el verano y esos seres horrendos conocidos como Las madres se descuelgan de los árboles y lo someten todo a la bajeza de su deseo. Justo, obsesivo, pulcro y harto de su vida anodina, atiende la frutería; un día la motocicleta de El Tapir atruena la atmósfera del barrio; sin embargo, servirá a Justo para ir a cobrar una venganza, sin apercibirse de que es objeto de una peor revancha. Los Vetriccioli son familia numerosa y por entero dedicada, con meticulosidad absoluta, a su oficio de copistas y editores, hasta que el ritmo de las generaciones se vuelve violentamente en contra de su origen.
Para una pareja, toda sirvienta que llegue a la casa -¡La perra!- acaba fatalmente convertida en una vulgar ratera. Para El turista, un viaje sencillo puede volverse una eternidad perdida en los más nimios detalles. Pero, como decía Mi padre, “ninguna cosa es más importante que otra”. Cuando se entra a la adolescencia, se puede salir De caza por lagartijas y acabar herido por espiar prostitutas. Y, en general, tanto para El huidor como para quien desempeñe un Oficio de Temblor, lo fundamental es saber descifrar los ápices y resquicios mínimos que harán admirable la salida final."
La lenta furia - Fabio Morábito
lunes, 14 de septiembre de 2015
"Qué es un enemigo sino el reflejo de uno mismo.
Yo no pensaba tanto en el Hermano, pero como soy protagónico (lo sé), tendía a creer que él estaba obsesionado conmigo. Según (mi vanidad), mi rostro debiera ser lo primero que viera al abrir los ojos en la mañana; a partir de ese momento y hasta que se volvía a dormir en la noche, el Hermano sólo pensaba en maneras de consumar su venganza.
Yo no pensaba tanto en el Hermano, pero como soy protagónico (lo sé), tendía a creer que él estaba obsesionado conmigo. Según (mi vanidad), mi rostro debiera ser lo primero que viera al abrir los ojos en la mañana; a partir de ese momento y hasta que se volvía a dormir en la noche, el Hermano sólo pensaba en maneras de consumar su venganza.
Es claro que mi enemigo no era una persona elocuente. Me ha enviado una serie de amenazas escritas en pequeños trozos de papel. No firma las amenazas, pero reconozco su letra apretada llena de rencor.
He aquí una muestra de esas amenazas.
He aquí una muestra de esas amenazas.
"Cruz, cruz, que se vaya Jesús."
"Clavo, clavo, clavo."
"Botellita de jerez, todo lo que digas..."
"Si resucitas, te vuelvo a matar."
"Clavo, clavo, clavo."
"Botellita de jerez, todo lo que digas..."
"Si resucitas, te vuelvo a matar."
Me imagino (mi vanidad) que incluso dormido, el Hermano piensa en formas de matarme."
Fragmento de "Aparta de mí este cáliz" de Luis Humberto Crosthwaite.
Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea de Annabel Pitcher.
La hermana de Jamie murió en un atentado terrorista que se produjo en Londres un 9 de Septiembre. Él tenía 6 años y su hermana, gemela de la fallecida, 10. Desde ese momento la vida para él no ha sido la misma. Sus padres se separaron, cada uno llevándose una parte de los pedazos que encontraron de su hermana. Su madre enterró los suyos y se fue a vivir con su terapeuta. Su padre los incineró y los puso sobre la repisa de la chimenea. Ahora se han ido a vivir a un pueblo diferente, pero las cosas, en lugar de mejorar, están empeorando. La escuela no es lo que debería de ser, su madre no llama nunca a casa y su padre se pasa la mayor parte del tiempo borracho. Ahora es él el que tiene 10 años y su hermana la única que parece preocuparse de él.
La dureza de este libro es bestial. Está narrado por un niño de diez años, con toda la inocencia que eso comporta, pero el sentido final es tan crudo como parece. Jamie es un niño desatendido que no entiende por qué su padre pone comida al lado de la urna con las cenizas de su hermana, le hace regalos y habla con ella, cuando prácticamente no le presta atención a él. Tampoco entiende que le reprochen tanto que no llora, porque él era tan pequeño que ni siquiera se acuerda de Rose. No se puede echar de menos a alguien que no recuerdas. Además también tiene problemas en la escuela. Es un niño tímido y retraído, lo que fomenta que se metan con él. Para colmo, la única persona que quiere ser su amiga es musulmana. Una raza que su padre odia profundamente por el atentado.
A su hermana le pasa lo mismo. Es extrovertida y no hay problema con el colegio, pero en casa no existe porque un día decidió dejar de parecerse a Rose. Sus padres no pudieron soportar que dejase de vestirse como cuando tenía diez años, se hiciera piercings y se tintara el pelo de rosa. Una niña sin infancia porque sus padres siguen anclados en el tiempo en el que vivía Rose y se han olvidado de que todavía tienen dos hijos vivos.
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