viernes, 23 de enero de 2015





"Mientras llegaba la tarde lo ideal hubiera sido que nos marcháramos a almorzar a un lujoso restaurante para celebrar nuestro triunfo, pero como no teníamos dinero, nos fuimos a la Alameda a sentarnos en una banca que compartimos con un vagabundo.
-De todos modos a mi no me da buena espina -dijo mi madre finalmente-, todo es muy sospechoso.
-Lo dices porque no te fue tan bien en la entrevista -señaló mi padre.
-Lo mejor es que no nos escojan -dijo mi hermana. 
-¿Por qué dices eso? -le pregunté.
-Es evidente que son traficantes de órganos, ¿se fijaron en el interés que tenían por nuestra salud y aspecto?
-Ni que estuvieran tan bonitos -opinó el vagabundo de la banca.
Pero de cualquier forma no podíamos negar que en el fondo era muy emocionante que nos eligieran, aunque fuera para extirparnos los riñones (y es que nunca nos habían escogido para nada y la posibilidad nos hacía mucha ilusión)."

Fragmento de República mutante.
Jaime Alfonso Sandoval.

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